Configuraciones Territoriales en Tierra del Fuego

La dimensión regional en la Isla Grande de Tierra del Fuego (Chile) relaciona una serie de formas específicas de ocupación, en gran medida independientes, que conforman más que una pura unidad, ya que cuando hablamos de la dimensión territorial aludimos a un planteamiento capaz de transmitir una idea del mismo en su mayor extensión, asumiendo en consecuencia una mayor escala, definida por la región en su concepción original, vinculada con las características geográficas del territorio. Tierra del Fuego comprende formas de ocupación diversas sobre configuraciones territoriales igualmente diversas, que constituyen una secuencia de operaciones de transformación del entorno natural original, vinculadas con la explotación de sus materias primas. El enfoque de la dimensión territorial de las formas de ocupación en Tierra del Fuego en su sola formulación asume una connotación ambigua, dado que el mismo concepto de territorio carece de escala. Desde una extensión de carácter nacional, como la configuración del país con toda la complejidad que ello implica, hasta la discreta expresión material de un humilde rancho de champas, como manifestación de una particular apropiación de un lugar, llevan implícitos una idea de territorio.

Cuando nos referimos, entonces, a la dimensión territorial, aludimos a un planteamiento capaz de transmitir, más que una impresión del territorio en sí, una sobre la idea del mismo en su mayor extensión, asumiendo en consecuencia la mayor escala. Ésta está definida por la región, no en su concepción administrativo-política a la que estamos más habituados en nuestro país, sino más bien en su concepción original, vinculada con las características geográficas del territorio. Recupera, en ese sentido, parte de los planteamientos desarrollados por Patrick Geddes hace ya un siglo, respecto de la unidad territorial básica a partir de la cual se reconstruirían las relaciones socio-políticas (Hall, 1988). El interés de esta relación radica, más que en el acento prospectivo del planteamiento de Geddes, en su concepto de región como unidad geográfico-social, dadas las posibilidades que ofrece aplicado a la configuración específica que representa el caso de estudio.

Recupera, en ese sentido, algunos de los planteamientos desarrollados por Patrick Geddes hace ya un siglo, respecto de la unidad territorial básica a partir de la cual se reconstruirían las relaciones socio-políticas (Hall, 1988). La dimensión regional en la Isla Grande relaciona una serie de formas específicas de ocupación, en gran medida independientes, que en una mirada más acuciosa, conforman más que una pura unidad.

En efecto, las formas de ocupación de este territorio constituyen una secuencia de operaciones de organización, adecuación y transformación del entorno natural original, en su mayor parte vinculadas con la explotación de materias primas. Estas últimas estarían conformadas por minerales auríferos, pastos para la alimentación de ganado ovino, hidrocarburos presentes en los estratos del subsuelo, e incluso los atributos naturales del paisaje, que adquieren valor en su condición cercana a la de un paisaje impoluto. Todas estas operaciones constituyen alteraciones del marco natural, y en consecuencia, se hallan cargadas con un mayor o menor grado de artificialidad. Y es precisamente este componente artificial el que conforma la sustancia de la ocupación.

Este capítulo será publicado en toda su extensión por Ediciones ARQ en el libro “Tierra del Fuego. Historia, arquitectura y territorio” (septiembre 2013).

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1) Marcelo Cooper marcelo.cooper@gmail.com es Arquitecto, Magíster en Arquitectura y Diplomado en Gestión Inmobiliaria de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2002).