La ocupación de Tierra del Fuego

La ocupación del territorio de Tierra del Fuego se vincula en primer lugar con la ocupación aborigen, la que se remonta según los restos culturales fechados (entre 10.600 y 10.130 años A. P.) y se prolonga hasta fines del siglo XIX, cuando se inició la penetración colonizadora foránea. Ésta se extiende hasta hoy en día, según distintas formas de ocupación: la de los buscadores de oro (1881); la colonización pastoril (1885-1913); el latifundio ganadero y la subdivisión progresiva de los campos de pastoreo (1913-1958); la explotación de hidrocarburos (desde 1945 en adelante); y, actualmente, la explotación forestal, la pesquería, la industria y el turismo.

Los estudios arqueológicos más recientes (2), sitúan la presencia humana en la Magallania, esto es en la gran región meridional americana desde aproximadamente los 50° de latitud hacia el sur, se remonta al décimo milenio antes de nuestra era. Las evidencias culturales encontradas dan cuenta del arribo al territorio de cazadores-recolectores genéricamente denominados “paleoindios”. Estos, organizados al parecer en bandas de algunas decenas de individuos, conformaban la avanzada meridional de la corriente pobladora que había penetrado en el continente americano a través del istmo de Beringia, quizá entre 20.000 y 30.000 años antes, y que a lo largo de ese extenso lapso había ido conquistando territorios en un proceso continuado de adaptación a los diferentes ambientes que se fue conociendo.

Poseedores de una cultura material elemental pero suficiente para su desarrollo vital, habían sabido y sabían usar de la misma con la mayor eficiencia y eficacia para fines cinegéticos y por tanto alimentarios, y para la satisfacción de necesidades de cobijo y abrigo, requerimientos ambos considerados como los esenciales para su existencia y la sobrevivencia de la especie.

De acuerdo con la hipótesis de marcha que planteamos años atrás (Martinic, 1992), los paleoindios se habían venido desplazando hacia el meridión en la medida que las circunstancias ambientales en progresivo mejoramiento iban creando las condiciones favorables para la vida de plantas y animales y, por ende, para los humanos. El gran fenómeno glaciario del Cuaternario había venido perdiendo vigor desde miles de años y por tanto su expresión visible que era la cobertura gélida que recedía constantemente liberando territorios en un contexto climático caracterizado por la elevación de la temperatura.

Así, lenta pero progresivamente, las especies vegetales habían ido ocupando o reocupando espacios. Su desarrollo evolutivo había ido permitiendo el asentamiento, o reasentamiento en algunos casos, de especies animales diversas y, al fin, del hombre con el que se cerraba la gran cadena alimentaria de la naturaleza.

Este capítulo será publicado en toda su extensión por Ediciones ARQ en el libro “Tierra del Fuego. Historia, arquitectura y territorio” (septiembre 2013).

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1) Mateo Martinic mateo.martinic@umag.cl es un historiador que aborda la historia regional. Es Profesor Emérito de la Universidad de Magallanes, fue galardonado en el año 2000, con el Premio Nacional de Historia. Asimismo, en 2006 obtuvo el Premio Bicentenario, otorgado por la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile, la Universidad de Chile y la Comisión Bicentenario del Gobierno de Chile.
2) Entre otros, Hugo Nami (1987) Cueva del Medio: perspectivas arqueológicas para la Patagonia austral.  Ans. Inst. Pat.,  Cs. Hs., vol 17, Punta Arenas; Junius B. Bird (1988) Travels and Archaeology in Southern Chile, University of Iowa Presss; Alfredo Prieto (1991) Cazadores tempranos y tardíos en la Cueva 1 del Lago Sofía.  Ans. Inst. Pat., Cs. Hs. Vol. 20, Punta Arenas; Luis A. Borrero (2001) El Poblamiento de la Patagonia.  Emecé Editores, Buenos Aires; y Mauricio Massone (2003) Los antiguios cazadores del Fuego.  En Culturas Tradicionales Patagonia.  12 Miradas sobre Selknam, Yaganes Y Kawesqar.  Carolina Odone y Peter Mason editores, Santiago.