Paisajes culturales extremos en los confines del mundo habitado

El encuadre territorial de Tierra del Fuego está ligado a la valoración de sus atributos desde una aproximación cultural y natural, en una dimensión espacial que reconoce fronteras territoriales y geográficas no sujetas a límites administrativos, en las cuales y como parte sustancial de su realidad multidimensional queda incluido el Estrecho de Magallanes, así como las islas directamente al sur del Canal Beagle, ya que definen una realidad específica de Tierra del Fuego como un archipiélago vasto y complejo en cuyo contexto surgen esos paisajes culturales extremos.

 Tierra del Fuego, confín meridional de la ecúmene, se inscribe en el esfuerzo intelectual que realiza occidente configurar un nuevo mundo, que emerge a partir del viaje ultramarino. Se constituye como pieza fundamental, al definir los límites y contornos de una realidad geográfica y cultural que en su momento se asimila como una quinta parte del mundo, rompiendo con siglos de un mundo conceptualizado como tripartito, graficado espléndidamente en los mapas T-O (2).

Tierra de Fuego asume, como último estadio de un pensamiento –y de un imaginario–, un rol fundamental al constituirse en el “fin del mundo” absoluto, en los confines del sur, de las antípodas, en la tierra habitada más austral del orbe. Soler, en El Nudo y la Esfera, (3) plantea que el viaje oceánico interviene en la reactualización de un nuevo escenario geográfico con el surgimiento de una nueva sensibilidad y pensamiento renacentista –que incluye una reformulación cosmológica–, transformando radicalmente la imago mundi.

En este sentido, cuando Hernando de Magallanes entra por la boca oriental del Estrecho, (4) contempla por vez primera los deslindes del fin del mundo e intuye, por fin, el ansiado Paso del Sur, tramo fundamental para demostrar la esfericidad de la tierra, completando, de este modo, el viaje armilar. Y es en este escenario que Tierra del Fuego se inscribe como lo extremo. La hazaña documentada por Di Pigafetta (5) inaugura una nueva dimensión del orbe, y así “cuando se cree haber descubierto la esfericidad de la Tierra, el viaje máximo, o pleno, será el viaje de circunvalación, el periplo o revolución máxima”. (6) A su vez y necesariamente aparece “el concepto geométrico del círculo máximo, que divide la esfera en dos hemisferios y define así el mayor círculo que cualquier viaje podía aspirar a realizar”. (7)

 Este capítulo será publicado en toda su extensión por Ediciones ARQ en el libro “Tierra del Fuego. Historia, arquitectura y territorio” (septiembre 2013).

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1) Franz Kroeger Claussen franz.kroeger@gmail.com es Geógrafo PUC, DEA en Urbanismo y Ordenación del Territorio UPC. Ha participado en la elaboración de Instrumentos de Planificación Territorial como el Plan Regulador Intercomunal del Alto Aconcagua y en el desarrollo de la cartografía del proyecto Fondecyt “Las formas de ocupación del territorio en Tierra del Fuego”.
2) Hasta los descubrimientos del Nuevo Mundo, la idea tradicional del mundo se conceptualizaba como tripartito constituido por Europa, Asia y África, rodeados los tres por un gran océano. Con el descubrimiento de América esta idea fue actualizada y se incorporó estas nuevas tierras continentales como una cuarta parte del mundo. Siguiendo este razonamiento, Tierra del Fuego, que se creía unida a un gran continente austral, fue asimilada, por lo tanto, como una quinta parte del mundo.
3) Isabel Soler. El nudo y la esfera: El navegante como artífice del mundo moderno.
4) El 21 de octubre de 1520 se descubrió un cabo detrás del cual se divisaba una gran entrada de mar. Al cabo lo bautizó como de las Once mil Vírgenes. El 1 de noviembre de 1520, luego de explorar la entrada de mar, Magallanes entró al estrecho al que llamó de Todos los Santos.
5) Pigafetta, Antonio Di: op. cit.
6) Bueno, Gustavo: Homo Viator. El viaje y el camino.
7) Camprubí, Lino: Viaje alrededor del imperio: rutas oceánicas, la esfera y los orígenes atlánticos de la revolución científica.